¿Qué tipo de calzado necesita tu hijo? Parte I

Para hablar con conocimiento de causa sobre el calzado infantil os traigo a una invitada especial.

Ella es Esperanza Fernández, Diplomada en Podología y Máster en Biomecánica y Ortopodología, profesional con años de experiencia, deportista y amiga desde tiempos inmemoriables. A continuación nos aporta indicaciones claras sobre cómo debe ser el calzado de nuestros hijos.

Sin más dilación, os dejo con ella:


Una de las dudas más frecuentes en los padres de los más peques que acuden a las consultas de podología es qué tipo de calzado necesita su hijo. Pues bien, la elección del zapato es importante porque esto va a influir en el crecimiento de sus pies, y va a depender de la edad del niño o del desarrollo de su marcha.

En los primeros meses de vida, el pie es la parte del cuerpo con más sensibilidad (incluso más que las manos), por lo que es una de las principales vías de entrada de información del mundo exterior al bebé.

Por este motivo, se recomienda no calzarlo en este periodo, solo cubrirlo si hace frío con calcetines o patucos. El niño, mediante el gateo debe desarrollar la musculatura de su pie y la propiocepción, de vital importancia para prevenir lesiones en el futuro.

Alrededor del año el bebé comenzará a dar sus primeros pasos, es aquí cuando adquirirá su primer zapato.

Teniendo en cuenta que su sistema musculo-esquelético y su propiocepción aun no han terminado de madurar. Las características del zapato deben ser las siguientes:

Flexible

Suela fina, de un grosor de 3 a 5 mm.

Evitar el calzado tipo bota o que limite el movimiento del tobillo, puesto que de esta manera estaríamos interfiriendo en el desarrollo propioceptivo.

– A la hora de elegir talla, intentar que haya 1cm entre los dedos y la punta del zapato, ya que el pie crece rápidamente y el uso de un calzado pequeño puede causar roces, ampollas incluso deformidades en los dedos.

De los 4 a los 7 años el proceso de aprendizaje de la marcha se termina de desarrollar. Por lo que al elegir calzado aconsejamos:

Flexibilidad en la parte delantera del zapato para favorecer el movimiento del pie y la fluidez de la marcha.

– Suela de unos 8mm.

– Estable en la zona del talón.

Que tenga un sistema de sujección como velcros o cordones.

Por último, añadir que hay que evitar el uso de calzado heredado.

No hay dos personas que caminen de la misma forma, por lo que el zapato puede estar deformado y una mala adaptación puede generar molestias.

En definitiva, el calzado es un elemento muy importante que afecta a la salud podológica de los niños y con los consejos expuestos queremos contribuir a evitar posibles problemas en edades adultas.


Ve a la Segunda parte del post donde os hablo de mi opinión personal y os recomiendo un calzado infantil que cumple todo lo anterior.

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