Sentir que mi cuerpo es más suyo que mío.

Una vez más tengo la sensación de que se vetan temas en la maternidad por miedo a los juicios. Parece que una vez eres madre todo debe ser tan increíblemente maravilloso que no está permitido quejarse o sentirse mal.

Hace unos días compartí en instagram una sensación que últimamente siento a menudo que es la “agitación por amamantamiento“, me sorprendió mucho que me escribieran madres que no conocían esto pero que sí lo habían sentido alguna vez.

Para las que no hayan escuchado este término la agitación por amamantamiento se refiere a una sensación de rechazo que se siente hacia el bebé en determinados momentos, sentir que necesitas que no te toquen más. Esto suele pasar en casos de extremo cansancio y/o estrés.

Qué importante es darle nombre a lo que nos pasa, a intentar entendernos y comprendernos y no vetarnos a nosotras mismas por no querer sentir eso que no es “políticamente correcto” o por que las personas de nuestro alrededor no validen nuestros sentimientos.

Yo me he sentido verdaderamente agotada, exhausta intentando dormir al niño durante horas y el simple roce de otra persona sobre mi cuerpo me creaba un rechazo increíble, inaguantable. Resistía esa sensación con tal de dormir al niño pero deseando con mis fuerzas que se durmiera para poder tener mi cuerpo ¨libre¨.

No sé exactamente porque se produce esto, la gran Alba Padró en su plataforma Lactapp comenta que se trata de algo hormonal. Lo describe así:

“El sentimiento que mejor define este extraño término es el de rechazo. Es muy duro aceptar y explicar que sientes la necesidad de apartar a tu hijo de tu lado, que no puedes soportarlo cuando mama o que deseas imperiosamente que algún familiar se haga cargo de él para alejarlo de tu lado.”

Estoy segura que esto es consecuencia de tener a un pequeño literalmente 24 horas encima tuya que reclama teta cada 10 minutos, que se cambia de teta cuando quiere, que hace malabares encima tuya, que a veces no puedes ni siquiera ducharte y secarte tranquila porque está llorando en tus piernas pidiendo que lo cojas y teta… Y es que nadie nos preparó para tantísima demanda, día tras día, noche tras noche.

Siento que mi cuerpo es más suyo que mío.

Y de verdad que no culpo a mi bebé. Sé que ésta es la parte mamífera con la que nacemos. Con la necesidad imperante de contacto, de estar con nuestras figuras de apego, de mamar… pero ¡uff qué duro se hace!

Quienes lo estén viviendo sabrán de lo que hablo, el resto estoy segura que pensará que exagero y que cómo puedo sentir rechazo por tener a mi bebé encima.

Siempre que he intentado expresarlo a alguien (incluyendo a mi pareja) me han contestado: “No tienes paciencia”, “ten más paciencia que el niño es muy pequeño”. Y claro te hacen sentir terriblemente mal porque piensas que efectivamente es un “problema” tuyo por no saber gestionar bien tus emociones.

Una vez más la maldita culpa.

Si estás sintiendo esto, compañera, TE ESCUCHO, TE ENTIENDO, TE ABRAZO.

Es algo bastante complejo porque la lactancia materna para mí es una experiencia increíble, amo amamantar a mi hijo, me encanta y lo disfruto muchísimo. Pero también tiene estas partes de sombra.

Personalmente lo que me está ayudando a mejorar ésta sensación es precisamente HABLARLO. Aceptarlo e intentar no culparme por ello y hablarlo con las personas de mi alrededor, con mi pareja y amigas mamás. Y siento que estoy sanando, que es lícito.

En mi caso al comentarlo con mi pareja, al aportarle información sobre esto que puede pasar a las mujeres que amamantan he notado como me ha comprendido mucho mejor y ha puesto más hincapié en notar esos momentos en los que empiezo a sentirme así y se hace cargo del niño para yo poder desconectar y volver a sentirme bien.

Cada caso es un mundo, estoy segura. Y a cada una nos servirá algo diferente, incluso en casos muy fuertes de agitación puede que sea necesario pensar en dejar la lactancia materna.

Te recomiendo que te escuches, que escuches tu cuerpo. Que si sientes algo así lo compartas con las personas más cercanas a ti para empezar a usar herramientas que te ayuden a sentirte mejor.

Si quieres compartir tus experiencias conmigo suscríbete en la Newsletter y estaré encantada de que comentes el post.

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